Más fofo que sano




Aquí yace uno que hizo demasiado ejercicio y se quedó en los huesos.












FOFISANO. Todo neologismo es antipático la primera vez que se escucha y solo el uso lima la aspereza, la novedad y el desconcierto. Pasa con fofisano, traducción libre y cervecera de dad bod (dad bodycuerpo de papá, según los que dominan la jerga). ¿Qué es un dad bod? Hace un par de meses que el término circula y habla de hombres con anatomías más o menos saludables, pero sin culturizar, o sea, sin ir al gimnasio. Fofisano desaparecerá a la misma velocidad con la que se ha presentado, pero, mientras pasa al desván de las palabras olvidadas, será debidamente reverenciada o satirizada en columnas y reportajes.


ESCRÚPULO. A punto de aterrizar en una capital mesetaria, mientras el avión pierde altura y el paisaje es como un mapa con relieve, veo granjas, cultivos, bosquecillos. Pienso que el lugar de las granjas (habitáculos compactos y cerrados, triste vida penitenciaria) serían las ciudades, pues el género va destinado a las multitudes. Sin embargo, están alejadas de las personas y sus escrúpulos. Las granjas huelen mal y nos recuerdan que vivimos de la muerte. Esos contenedores de aves o cerdos nada tienen que ver con el campo, con el mundo rural. Da igual dónde estén porque su actividad no depende del exterior. Son presos en ningún sitio.


PATADA. El fofisano (un tuitero lanzó ese término bipolar, tan alejado del original) sería la alternativa a tronistas y tronados, esos personajes con bíceps más gruesos que sus cabezas. La tele ha consagrado al poligonero XXL, obseso del músculo y las camisetas de tirantes cuyo objetivo es vivir como semental. El fofisano, según esta ridícula literatura, sería un hombre-hombre al que el exceso abdominal le preocupa poco y cuya masculinidad atrae a las mujeres. Fofi sano, antitéticos, se dan más patadas que Messi y Ronaldo bajo una mesa si alguna vez comieran juntos.


DIGNIDAD. Un juez ha investigado a Ramoncín por (supuestamente) emitir y cargar a la SGAE –de la que fue vicepresidente y vozarrón– facturas falsas por valor de 57.402 euros. La dignidad tiene un precio. Y es un precio muy bajo.


COLESTEROL. El fofisanismo será aplaudido por los cazatendencias, que sugerirán a las marcas que destinen cosméticos y artículos diversos para estos tripudos estetas, deportistas de ocasión y amantes de la buena vida. Visto mi perímetro abdominal, debería sentirme reconocido, pero huelo a distancia a los lobos del márketing. Esto de los cuerpos normales siempre es un saca pasta. Podemos enseñar blanduras, pero no certificados de buena salud. Nuestro colesterol tiene más cifras que una cuenta de ahorros.


HERMÉTICO. Puestos a ser poco precisos, prefiero traducir dad bod como papichulo, canción del 2003 con hermética letra: Papi papi, papi chulo, papi papi papi ven a mí / Tú quieres (mmm) / te gusta el (mmm) te traigo el (mmm) y Lorna a ti te canta el (mmm).


MMM. Cuando estás pasado de peso, haces menos ejercicio que Porky y las mujeres te ignoran, lo único que puedes decir es: “¿Mmm?”.



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