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Mostrando entradas de enero, 2016

Pastrami y gasolina

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A finales de diciembre fuimos a El Velódromo tras un concierto.
Era medianoche y estaba lleno de comensales en el trance de acabar. Nadie esperaba para ser atendido. Preguntamos al jefe de la sala y nos dijo que tendríamos que aguardar 20 minutos. Parecía más despistado que un oso polar en el Sahara porque ante nosotros había una mesa libre. Lo señalamos y nos acomodó sin explicaciones.
La perdiz en escabeche estaba rica (mucho aceite y poca chicha). Las bravas eran de una rutinaria corrección. Excelentes y abundantes los bocadillos: el de presa ibérica con queso comté y, sobre todo, el de pastrami. Cuidado con la ternera ahumada, que pide paso.
En el Born acaba de abrir un local matrioska: el Pastrami Bar, que aloja una coctelería. Regresa la tontería del clandestino.
Tuvimos suerte en El Velódromo porque, pese a la hora, empezaron a acumularse hambrientos. Me alegré del trajín y de que el negocio estuviera vivo. Una pena el chasco en la recepción y que el servicio flojeara.

Nos sirvieron co…

¿Roban las banderolas?

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HISTÓRICO. Hace cinco minutos que nadie hace una proclama histórica.

CLÁSICO. Trabajé con un viejo periodista que se encendía como la pinaza cada vez que alguien usaba clásico o histórico como quien pide turno en la cola de la carnicería. Era un hombre violento en lo verbal capaz de lacerar a sus víctimas a golpes de lengua.

EXCEPCIONAL. Llaman clásico e histórico a algo que hace cinco minutos que existe. Hemos desposeído las palabras de sus propiedades, desahuciándolas. En Catalunya vivimos tantas jornadas históricas que los días corrientes se han convertido en excepcionales.

BANDEROLA. Al salir una noche de la redacción, vi a un hombre con una escalera. La apoyó en una farola y trepó con una agilidad simiesca. En lo alto, envuelto en la protectora oscuridad, arrancó la barra de metal que sujetaba dos banderolas. Bajó raudo, casi a saltos, con la aparatosa veleta. Corriendo, fue a la siguiente farola y repitió la operación. Después, encaró la tercera. Arrastraba plásticos y palos por el…

Restaurante Mr Kao // Barcelona

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Mr Kao València, 271. Barcelona. T: 93.445.25.88 . Precio medio (sin vino): 38 €. Menú de mediodía: 16.50 €.


Dim sum y seda



A las hermanas Meilan y Nayan Kao Santín les agrada el cine: citan películas como 'Manhattah Sur' para contextualizar la ambientación de Mr Kao, el restaurante que acaban de abrir con la familia Clos en el Hotel Claris.
Donde estuvo el East 47 seduce el nuevo espacio con el espíritu de un club de Shanghái de los años 30.
En el aire, las imágenes literarias y cinematográficas: fumadero de opio, celosía negra, 'qipao' rojo, cuerpo ensedado, juego de 'mahjong'. La troquelada portada de la carta recoge esa fantasía en relieve. A pie de calle, la coctelería para tardes de señorial pereza y, arriba, el restaurante. Nayan explica la recuperación de antigüedades y esas tres sillas del reservado con historia.
Meilan fue la testaruda impulsora de Kao Dim Sum, pared con pared con el Shanghai de su padre y su tío, el cocinero Josep María y el sumiller Lluís, y…

El cocinero huésped

Hace unos años, la alianza entre chefs y hoteles parecía la salvación de un sector estrangulado por la dictadura inmobiliaria.

Ha funcionado a los que redactaron contratos en los que se detallaban las obligaciones de las partes. ¿Quién elige los uniformes de los camareros?

Ubicar un restaurante de autor en una cadena es luchar por alejarse de la servidumbre, del room service, de los desayunos, de los banquetes y de las compras generales.

Un gran establecimiento no siempre ingresa grandes beneficios, pero puede representar para el hospedaje una banderita en el mapa.

Con discreción, Xavier Lahuerta desapareció del Hotel Mercer tras un año.

El recién contratado Giuseppe Iannotti, patrón de Krèsios, a 50 kilómetros de Nápoles, afina la carta. Su nombre todavía no aparece en la web.

Después de cinco años, Xavier Franco se ha ido del Ohla Hotel y se ha llevado Saüc –la marca– por incompatibilidad con la nueva dirección.

Dejar el bistronómic del pasaje Pellicer por el lujo de Via Laietana fue perde…

Restaurante Alvart // Barcelona

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[Este restaurante ha cerrado]



Alvart Aribau, 141. Barcelona. T: 93.430.57.58. Precio medio (sin vino): 40-50 €. Menú de mediodía: 19.80 €.



La liebre y los cazadores




Àlvar Ayuso Thorell tiene 26 años y un restaurante (con la ayuda de inversores). Comienzo la crónica con estas informaciones para que se comprenda las responsabilidades a la que se enfrenta. Pagar deudas, nóminas y proveedores, y que a los clientes les importe un bledo las trabas porque lo que quieren es comer de fábula. Aquí llega la parte con hueso y astillas: Àlvar es un cocinero desdoblado en empresario.
¿Qué quiero explicar con el preámbulo? Que Àlvar y su restaurante, Alvart, han sido uno de las imanes del otoño-invierno en Barcelona y que es enero y que el 2016 puede ser de plomo. Ha recibido visitas importantes y estímulos y paternalismos y órdenes y contraórdenes. Muchos quieren ser los padrinos sin aportar mosca. Entre mansos y fierabrases han transcurridos los primeros días de Alvart.
Comí bien y vi a alguien firme y con la…

Verduras Power // Rodrigo de la Calle y Ángel León

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La marcha de Xavier Franco del Ohla Hotel

Xavier Franco ha dejado el Ohla Hotel, donde dirigía Saüc y La Plassohla. Esta crónica es del 2011, cuando La Plassohla se llamaba Ohla Gastronòmic Bar.
Ahdiós, Saüc. Ohla, Saüc en la tercera reencarnación.

Anoche hablé con Xavier y está buscando local. Amigos bien informados: échenle una mano. Hay que conservar esa estrella. 






Via Laietana, 49. Barcelona.
Teléfono: 93.341.50.50.
Precio medio (sin vino): entre 20 y 30 euros.


Proteína y Prometeo


La barra de 15 metros de roble cruza el Ohla Gastronòmic Bar, nombre también dilatado.
Mesitas y esa barra fetichista, imponente y sociológica, uno de los bares más hermosos de Barcelona, con cristaleras gigantes que permiten que pase la vida.

Lo saben y se enorgullecen Xavier Franco y Anna Doñate, los directores del espacio así como del restaurante Saüc, que trasladaron del emplazamiento del pasaje Lluís Pellicer a este hotel de la Via Laietana con ojos del artista Frederic Amat en la fachada.
Mirar, ser mirado: un edificio con vista que, algu…

Una tortilla, David de Jorge, Martín Berasategui y Javirroyo

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Restaurante 2254 // Barcelona

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2254 Consell de Cent, 335. Barcelona. T: 93.528.60.02. Precio medio (sin vino): 30 €. Menú de mediodía: 13.50 €.



Del Orotava a 2254



Desde que el José María Luna cerró el Orotava en el 2005, que en su momento fue un restaurante importante que sentó a intelectuales deseosos de una dosis de caviar, o de escudella, no había puesto las bambas en el establecimiento.
En la fachada, los azulejos de Joan Miró horneados en 1997: Restaurant Orotova, que abans es deia L’Hostalet. Recordaba unas escaleras, un salón, paredes de tela, aire belle époque. Pregunto al cocinero Nuncio Cona por la escalera. Algún propietario precedente –fue también la pizzería Napul’è– la tapió.
2254 no es un restaurante italiano, aunque el patrón, Nuncio, de 38 años, lo sea. 2254 son los kilómetros que recorrió en vespa desde Palermo a Barcelona como si fuera Marcello Mastroianni o Nanni Moretti con culo de mármol.
Le gustó, aparcó el vehículo y se quedó. El primer negocio fue en el Port Olímpic y el nombre era discutible: Tapas…

Nevera de hielo

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DEDO. Cuando me dio la mano noté que le faltaba un dedo: algo no encajaba.

SORDO. Sonó el interfono de casa: “¿En este bloque de vecinos hay algún sordo, algún vecino que hable con las manos?”. La mujer lo decía a gritos. El mensaje era raro e inesperado. Ningún sordo en la escalera. La señora que hablaba desde la calle: ¿vendía algún producto especializado o buscaba a una persona concreta en el vecindario e iba voceando al azar?

ELECTRODOMÉSTICO. Vivimos conectados a los electrodomésticos. Solo recordamos la intensa relación en el momento en el que se estropean. Es entonces cuando nos damos cuenta de su existencia, de cómo dependemos de ellos para el bienestar.

LAVADORA. El grado de importancia que otorgamos al objeto no tiene relación con la servitud, sino con la dependencia. Sustituir a la lavadora o al lavavajillas es invertir tiempo bajo el grifo, volver al fregoteo y a la espuma.

NEVERA. La nevera es otra cosa. La nevera es el centro de la cocina. En un contexto industrial como en e…