El cerdo y la tripa








Me sumo a los plañideros por la llonganissa de Vic. Con el cierre de Casa Sendra desaparecerá una empresa comprometida, la número uno en militancia.

Pau Arboix se ha hartado de que el cordel sea horca.
Cierra la botigueta porque la Generalitat no le permite etiquetar con el topónimo Vic por estar fuera de la IGP. ¿Y por qué Arboix prefirió ser un forajido administrativo? Porque juzga que su criterio de calidad es mayor que el oficial. Está en lo cierto. Llonganissa sin aditivos: cerdo, sal, pimienta y un vientecillo adecuado para el oreo.

Para los funcionarios, estar en el centro de Vic, en la calle Verdaguer, no es estar en Vic. Podría ser una cuestión metafísica, pero es que estamos hablando de marranos.

La caída de la Casa Sendra merece una reflexión sobre qué comemos: embellecer  un embutido con el título de artesano no significa que lo sea. Sal, pimienta, buen secado. No se necesitan potingues que disimulen deficiencias.

Algún día incluso los puros deberán prestar atención al cerdo. Buena raza, nacido y criado en origen. Dejar de marear gorrinos por autopistas europeas.

¿Y la tripa? ¿China? Los chinos nos dominan también por el estómago.




Comentarios

  1. Más arrevistado. Para que el lector entre por donde le venga en gana. También es más fácil acceder a viejos textos.

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