Hay que aguantarse




{Análisis publicado el 29 de abril en El Periódico}


El censo con intención que impulsa la revista británica Restaurant es un detector de hipócritas.
Ese periodista especializado que dice "yo no creo en las listas" y, de manera habitual, como un maniaco de los numerales, publica relaciones con sus preferencias.
Ese cocinero con estrella Michelin que dice que "la lista es una estafa" pero felicita a los amigos premiados en un doble ejercicio de falsedad. Si es un engaño, ¿acaso no son ellos cómplices del crimen por apoyarla?
Esos-que-no-salen, la mayoría, pero que son bien tratados por la otra, por Michelin, acostumbran a quejarse y a desvirtuar The World’s 50 Best Restaurants con un argumento: los 900 jueces nunca enseñan las facturas de los restaurantes y podrían votar de oídas o mediante pactos veniales. Pues es el mismo razonamiento que para la otra: jamás he visto el pago de un inspector y podría pensar que sus presencias son fantasmales. Alguna vez estuvieron pero ya solo queda el espíritu.
No creo en las conspiraciones gastro y prefiero pensar que unos y otros son honrados. Soy votante del invento británico desde el 2007 y he cumplido con las reglas. Conozco a los de Michelin desde hace varios lustros y sé que realizan el trabajo con rigor, aunque disienta del resultado.
Lo aconsejable es felicitar a todos, abandonar la mezquindad y celebrar ambos reconocimientos internacionales. Hace demasiado que brindamos con gaseosa y es tiempo de volver a destapar las botellas buenas.
¿Por qué la inquina hacia eso que llamamos el Mejor Restaurante del Mundo por parte de ciertos profesionales? Porque es finito: 50 establecimientos, o 100 en la versión ampliada. Y diez, solo diez, en el vértice.
Esa simpleza es la gracia, la esencia de una lista. El uno, el dos, el tres. Facilita la comunicación. The World’s 50 Best Restaurants es, básicamente, un éxito comunicativo. Y baratísimo para los organizadores. No es que no paguen las facturas de los jueces en los restaurantes, ¡es que ni siguiera el billete y el alojamiento de los cocineros en Londres! Listos, que son unos listos.
Este es uno de esos momentos en los que disparar, aunque sea con tirachinas, contra la lista. Sería un comportamiento fariseo.
El Celler es number one, lo volverá a ser: solo si creemos que puede serlo. No sé si me invitarán de nuevo a votar. De hacerlo, mi papeleta será para los Roca.


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