Siembran personas
DESIERTO. Pachacútec está cerca de Lima, a menos de 40 kilómetros, pero el tráfico es una sopa con tantos tropezones que el viaje puede demorarse un par de horas. Según el eufemismo local, Pachacútec es un asentamiento humano con 250.000 viviendas. A ojos del forastero, es un desierto con chabolas. Impresiona pisar los cerros polvorientos. El vecino mar y su promesa de frescor y relax y huida es un contraste, azul desvaído, con el secarral. ESTERA. “Si alguien llega, planta su estera y se sienta, con el tiempo puede quedarse con el terreno”, cuenta una limeña. Es una forma de ocupación precaria, la más básica, a la desesperada. La persona es el pilar del edificio inexistente. Resistir a la intemperie. Luego, con el tiempo, podrá construir. La mayoría de las viviendas son un tejado de uralita y cuatro chapas. En las calles sin asfaltar abren multitud de ferreterías. Parecen negocios prósperos: solo así se entiende su multiplicación...