Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paleorestaurante

Busca el nido de un avestruz y consigue un huevo recién puesto

Imagen
El arqueólogo –y sabio con sombrero–  Eudald Carbonell  se pregunta si habría sido apropiado un platillo caníbal en el libro 'Recetas paleo '. Mientras que el rigor científico lo aconseja, la ley lo prohíbe. Difícil encontrar opiniones al respecto en la literatura gastronómica reciente. El doctor discierne con humor el visceral asunto: “Con frutos de almez para desengrasar”. Ese menú de congéneres no le era extraño al homo antecessor. ¡Cuántas chuletas de homínidos se devoraron en la antigüedad! Carbonell y la periodista  Cinta S. Bellmun t han ideado  60 recetas paleolíticas  atendiendo el reto de  Marta Lorés , del taller Zahorí d'Idees, y que han editado en moderno papel  Cossetània  y Libros Cúpula , aunque lo suyo habría sido un fajo de hojas secas. El científico quiere dejar claro que entre este “divertimento” y las paleodietas a las que se enganchan algunos ejecutivos estresados –en busca de la liberación de los patrones industri...

Paleovanguardia

Imagen
Tuétanos, insectos, fuegos enterrados, brasas, pieles, calaveras, salazones, ahumados, fermentados. Hay un resbaladizo discurso al que algunos mercaderes han puesto el nombre de postvanguardia para intentar demostrar que la vanguardia –otro término inconcreto– está finiquitada. Hay que mantener la feria y los caballitos en marcha. Según estos filósofos, los nuevos chefs –¿nuevos?, qué cosa, no hay ni uno de ellos que no lleve en el oficio al menos un par de décadas– miran en el pasado para construir el presente. Mala noticia: eso nunca ha dejado de suceder. Desde hace un millón de años, desde el fuego, y aún antes, con las herramientas de piedra (hace 2,8 millones de años), la cocina ha evolucionado empujada por las técnicas y por las ideas. ¿De qué otra forma puede avanzar? Negar la técnica es negar al homo sapiens . De ser verdad el discurso, vivimos una involución. ¿Postvanguardia? ¡Retaguardia! Lo que sí puede ocurrir es que algún avispado abra un p...