Barcelona-Bruselas-Reikiavik-Oslo
VAGABUNDO. Por unas circunstancias atípicas, visité cuatro aeropuertos en tres días (Barcelona-Bruselas-Reikiavik- Oslo), de manera que durante muchas horas me convertí en ciudadano y vagabundo de esos no-lugares. En otros cruces internacionales, en olvidados viajes, encontré negocios de (púdico) relax e incluso un sex shop , además de las habituales tumbonas masajeadoras (que, con la vibración, son parientes de los utensilios sexuales), pero jamás había visto unas bicicletas para cargar móviles y ordenadores. ENGALANAR. Fue en Bruselas. Al mando de los pedales había un hombre uniformado, tal vez comandante: no sé distinguir rangos aéreos, terrestres o marítimos. El hombre se esforzaba como si afrontara una rampa del Mont Ventoux, aunque el objetivo era dar color verde a la batería. Engalanado y soplador, me hizo pensar que en un futuro habrá aviones low cost a pedales. BICICLETA. Pienso a veces en las bicicletas está...