Una (embarazosa) comida con Anthony Bourdain
Este no es un retrato hagiográfico de Anthony Bourdain. Solo es la evocación de una comida que compartí con él, de la que recuerdo unas cosas determinadas y sobre la que nunca había escrito. Sé que fue incómoda y un privilegio y que lo primero ha perdurado en el tiempo. Su suicidio me sobrecogió porque lo percibía como un vitalista, sin tener argumentos para sostener la afirmación. Otros cocineros decidieron acabar de forma violenta, como Homaro Cantu, que se ahorcó en la cervecería que estaba a punto de abrir en Chicago. Bernard Loiseau y Benoît Violier eligieron escopetas. ¿Por qué se suicidan los chefs? podría ser el título de una novela policiaca, género afilado que Bourdain también manejó. La respuesta a la complejísima y dolorosa pregunta no es el objeto de este sencillo texto. Se suicidan los cocineros, los cirujanos, los obreros, los periodistas, ellos y ellas. Se suicidan porque vivir es difícil. Queda tan lejos el año 2002 que no sé situar el mes del ...