Macarrones de Gaig
[Gaig ha trasladado su restaurante a La Cerdanya] Gaig es un icono barcelonés. ¿La torre Agbar y sus metáforas sexuales, la Sagrada Família y sus torres de merengue? ¡Los macarrones de Carles Gaig ! Me he sentado de nuevo en ese comedor, en el que Fina Navarro ha renovado el papel de las mestresses , y he entrado en colapso. ¿Qué pedir? ¿Los buñuelos de bacalao, los canelones, el arroz de pichón? Me apetecía todo, consciente de que el cardiólogo que no tengo podía sermonearme hasta el día del juicio final, y su prórroga. Cuando me puse en la boca los cervellets –para ver si remontaba inteligencia–, pensé que a la cocina popular le faltaba precisión y que esa exactitud el comensal la encontraba en lugares excepcionales como Gaig. Ante los platos de la memoria acostumbramos a ser poco exigentes y toleramos mejunjes con coartada sentimental. Barcelona es una ciudad que ha renunciado al riesgo gastro. Si la conserva...