La capilla del Liceu
FÓSIL. Hubo un tiempo en el que Nicolas Cage era un actor estupendo y, encima, se parecía a Nicolas Cage. Ahora, deformado, y pariente en derrumbe profesional y físico de Mickey Rourke, compite contra sí mismo para que su próxima película sea peor que la anterior. En diciembre tuvo que devolver un cráneo de dinosaurio de su colección porque había sido robado de un yacimiento de Mongolia. Otros se conforman con trilobites como pisapapeles y él necesita la calavera de un Tyrannosaurus bataar. ¿El actor fósil busca la compañía de los congéneres? ÓPERA. El Liceu planea convertir su anodina fachada en un imán en el deambular de hierro de la Rambla. El artista Frederic Amat colocará, si el buen gusto no lo impide, 170 cerámicas rojas con forma de herradura que graparán el edificio. La dirección del teatro apoya los herrajes, los ciudadanos no se han pronunciado, el Ayuntamiento duda, el conseller...