Cuando escribo soy yo
ROTULADOR. Mientras escribía con un rotulador de punta fina, la persona a la que entrevistaba se quedó mirando el instrumento con pasión y complicidad. “Los uso siempre”, dijo. Era un utensilio corriente, uno entre un millón. Pero para él se trataba de algo excepcional. GALIMATÍAS. Pasada la Semana Santa del 2015, este hombre comenzó a sentirse mal. Si cerraba los ojos perdía el equilibrio. Al principio no le dio importancia: asumía el mal como algo transitorio. Atribuía el achaque al atareado paso de los días, al obligado sometimiento a lo cotidiano. Una mañana que escribía a mano la letra le pareció de otro. Cuando alguien le preguntó qué significaba aquel galimatías de tinta decidió ir al médico. Le diagnosticaron un tumor cerebral. Los doctores decidieron una intervención inmediata. BULTO. Al despertar después de la operación supo que había ido bien porque se sintió liberado. El bulto interior que nunca notó había desaparecido. “Lo supe en...