Le Nouveau Chic
[Versión larga, long play, de los apuntes de este blog, publicada en el Dominical de El Periódico de Catalunya. Ver post anterior] El viaje gastronómico a París llega siempre precedido por la ansiedad y el desconcierto. ¿Adónde ir? ¿Descocarse con lo nuevo o amarrar lo viejo? ¿Lo prometedor o lo que fue promesa? Ciudad mastodóntica en lo culinario, burlesque de chefs y tendencias, París es equivalente a gusto y sofisticación, a cosquilleo en la nuca al escuchar palabras sexuales como cruasán o baguette , exprimidor de turistas, bandidos de los precios, hipérbole de lo incómodo y debate permanente entre lo que sentimos y lo que imaginamos sentir. ¿Lo comido es extraordinario o nuestra mente está predispuesta a creerlo porque estamos, sí, en París y hemos tragado toneladas de propaganda y coacción sentimental? Este aspira a ser un itinerario libre y franco, denuncia...