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Mostrando las entradas etiquetadas como The Fat Duck

Una mandarina en la oscuridad

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[Artículo publicado en la revista Vino + Gastronomía en la sección Diario de un omnívoro ] Domingo Cuando en el japonés Roka saludé a Heston Blumenthal no fui capaz de decirle lo decepcionante de la cena en el Dinner la noche anterior. Hacía años que no lo veía, había adelgazado y la cabeza aún era más imponente, la sonrisa se le curvaba en paralelo a las gafas de soldador, los tabloides lo perseguían con ese ahínco que solo dedican a los muy famosos después de que abandonara a su mujer por una periodista que se untaba con chocolate. Pese al estatus de post chef transmutado en muy famoso , seguía siendo el mismo hombre que te estrujaba y que recordaba otros encuentros con simpatía. Le comenté que había cenado en Dinner y dijo con encantada modestia: “Solo es la brasserie de The Fat Duck”. Habría servido como excusa de no ser por los cientos de euros que costaba el cubierto, que era difícil asociar el termino brasserie al derroche del Hotel M...

El restaurante de la semana: Petit Comitè

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[Carles Gaig ha sustituido a Nandu Jubany al frente de este restaurante] Petit Comitè Passatge de la Concepció, 13. Barcelona T: 93.550.06.20 Precio medio (sin vino): 40 €. Chef por Poderes Nandu Jubany es a la gastronomía lo que un triatleta al deporte: corre, nada y va en bici.  O, escrito de otra manera, además de dirigir Can Jubany en Calldetenes –una de las diez direcciones imprescindibles de Catalunya– y dar unos banquetes apabullantes que lo han convertido en el Rey de las Bodas, asesora hoteles (Majestic en Barcelona y Hermitage en Andorra) y otros establecimientos menores. La relación con el Majestic tiene un extra jugoso: la gestión del restaurante Petit Comitè, cuyo objetivo es el mismo que se impuso Fermí Puig, el primer responsable. Enlustrar la cocina catalana, demasiadas veces cubierta por el polvo del abandono como los trastos de una buhardilla. Aquí, la dentadura del abuelo; aquí, un pato con peras. ...

El menú-río de The Fat Duck

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Fragmentos de diario: junio del 2007                   Miércoles Bray-on-Thames es un pueblo de la campiña a las afueras de Londres, a media hora en coche del centro. Lo habitan unas 1.200 personas pero en el núcleo urbano, apiñado en torno a la iglesia y al camposanto verde, de lápidas grises y mordidas por el tiempo y el musgo, deben de vivir un centenar de personas. Al norte, el río Támesis. Al sur, la carretera que desagüa en Londres. Y entre esos dos términos físicos, dos restaurantes con tres estrellas Michelin, The Fat Duck y The Waterside Inn. Una rareza: Gran Bretaña no es el paraíso de la alta gastronomía (el tercer tres estrellas del país está en Londres, Gordon Ramsay) y en ningún otro sitio del mundo se reproduce un caso de apareamiento y reproducción como éste. La densidad de estrellas por habitantes (ricos) es enorme. Primero Bray. Después, San Sebastián. Blumenthal es al...