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Mostrando las entradas etiquetadas como Cinco cosas

5 cosas que hay que saber del sake

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Antoni Campins ama tanto el sake que un día decidió fabricarlo, y eligió un lugar inesperado: el pueblo de Tuixent -el agua de Tuixent-, en los Pirineos. De la mano de distribuidores como Pablo Alomar, que habla un japonés imperial, la bebida traslúcida -no siempre, el de Campins es lechoso, como agrada a los bebedores radicales- se está desplazando del localismo del restaurante japonés al comedor gastro: «Es un gran desconocido. Empieza a haber gente que trae de Japón sakes como dios manda. Los productos de baja calidad han hecho mucho daño». Aquellos licores con aspecto de agua y fondo de desinfectante. Preguntado -y sakeado-, el maestro Campins enumera cosas que hay que saber: 1. «En Japón se le llama nihonshu (bebida alcohólica japonesa) ya que sake es el nombre genérico de bebida alcohólica». 2. «El sake no es un vino de arroz porque partimos de un cereal que contiene almidón y no azúcar». 3. «Es la bebida alcohólica de fermentación natural que tiene la más alta graduac...

Tortillita de camarones: las 5 diferencias

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A B 1. El tostado. A) Claro, apetecible. Rubia natural. B) Oscuro, excesivo. Rubia teñida. 2. El crujiente. A) Rompe con facilidad, sin necesidad de golpes de karate. B) Es necesaria una radial. 3. El relleno. A) Se distinguen los camarones, abundantes. La tortilla es un encaje, una red de pescadores. B) Podría contener cualquier cosa. La tortilla es un ladrillo. 4. El sabor. A) Franco, distingues los elementos, con la sorpresa de las algas. B) ¿? ¿A qué sabe? A masa aceitosa. 5. El aceite. A) Limpio. Aunque queda grasa en los dedos, no resulta pesada. B) Te comes dos y te hundes en el puerto. Es el sistema que usa la mafia para deshacerse de sus víctimas. Un recuerdo para Tony Soprano. A) El Faro de El Puerto, en el Puerto de Santa María, el establecimiento de Fernando Córdoba. B) Un sitio cualquiera de la Ribera del Marisco, también en El Puerto. Mejor no recordarlo. En la tortillita de camarones, el relleno y la masa tienen que est...

Cinco cosas que me frustraron en Bardot

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Entré en Bardot con ganas de disfrutar, pensar y escribir. Solo tengo claro lo segundo y esta mini lista de razones adversas. Voy a los restaurantes a que me gusten, no a que me disgusten. Bardot me puso de mal humor y arruinó la digestión del viernes. Nuevo novísimo, de diciembre, llena las mesas sin empuje publicitario. Mejor para ellos. Clientela de la Diagonal barcelonesa, un público con dientes buenos. El interiorismo es de Lázaro Rosa-Violán, Herr Dekorator. Amigos restauradores, hay otros nombres, ¡incluso más baratos, originales, novedosos y sin que el resultado recuerde a una franquicia! Sus locales parece que hayan estado ahí toda la vida, aunque solo haga un rato. Lo contrario al  estilo bótox : lo nuevo parece viejo. Las cinco cosas que me frustraron en Bardot. 1. La oscuridad: me agrada la luz, ver lo que como. Es espantosa la penumbra, un regreso a las cavernas. Usé el flas para las fotos y los platos salieron con cara de susto. ¿Leer diarios? Im...

Cinco cosas que no es necesario que existan

1. After Eight. Chocolate con pasta de dientes de menta. ¡Además refresca el aliento! Solo pudo idearlo la mente criminal más peligrosa de todos los tiempos. Propongo borrar su nombre y el de sus descendientes de la historia de la humanidad. 2. Aceite de trufa blanca. Elaborada con algún producto negro, un derivado de la gasolina. Solo apta para bonzos. 3. Mortadela de Mickey Mouse. O de Mickey Mousse . Al menos no reproducía la cara de Pluto, un perro mudo que acompañaba a Goofy, que era un... ¿perro que hablaba? Dibujos racistas. Una raza canina domina a la otra. No sabría decir a qué raza pertenecen el uno y el otro. 4. Palomitas de maíz de colores. Los pollitos teñidos nacen de gallinas alimentadas con ese producto. 5. Helado de Pitufo. Parece el resultado de triturar pitufos. Al final, Gargamel ganó: no los puso en la olla pero sí en la heladera.

Cinco cosas que tienen otro nombre

1. ¿Por qué los llaman noodles si son fideos? 2. ¿Por qué lo llaman pannier  si es un camarero con una bandeja de pan? 3. ¿Por qué los llaman bartenders si son barmans? 4. ¿Por qué los llaman muffins si son magdalenas? 5. ¿Por qué los llaman cupcakes si son magdalenas en coma diabético?

Cinco cosas que no hay que hacer en una 'boutique' de pan

1. Llamarlas panaderías. Si utilizas la palabra corriente, los nuevos Master of Pain (sí, ya sé que significa dolor) te lanzarán panecillos de siete semillas como si fueran estrellas ninja. 2. Dudar de la masa madre. ¡Nunca hay que faltar a una madre! ¡A la madre ni mentarla! 3. Comportarte como si tuvieras el monedero estreñido y salir de la súper tahona habitada por cortezas rubias con una miserable barrita de cara blanca. ¡Descubrimientos escandinavos, contundencia de sobrasada, exotismo de pistacho, oscuridades de tinta de calamar o roscos de aguardiente según la receta de la abuela borracha! 4. Cuestionar las fermentaciones. A más fermentación, más billete ocre. La fermentación es dinero. 5. Llevar una bolsita de plástico arrugada en el bolsillo para cargar con las ofrendas. Lo óptimo es una bolsa crujiente de Louis Vuitton o cualquier otra marca de alcurnia a la altura de la masa, perdón, de la esponjosa miga rubensiana con hermosos óvalos.     

Cinco cosas que no hay que hacer en una coctelería

1. Aceptar un gintónic. La gente lo ignora, pero tras la burbuja del gintónic –que sigue a la inmobiliaria– está Lehman Brothers. Con otros agentes del mal se han organizado para narcotizar a la población con el trago largo. Una vez borracho, le sustraerán lo poco que le queda. El raf   –la bebida, no el tomate– es un potente contraveneno. 2. Llamar barman o coctelero al que mueve la macara metálica. Al parecer, y sin que entendamos por qué, les agrada más bartender o artistas de la mixología. Lo de la mixología se refiere a la mezcla, bastardismo de mixology. Aunque se parezca, no confundir con micciología. 3. Pedir la bebida en un vaso de tubo. El bartende r pensará que sirve a Marianico El Corto (el del Gobierno, no; el otro). 4. Exigir unas tijeras de podar. Hay que abrirse paso con las manos en la selva de ramitas y hojas que coronan los cócteles. 5. Discutir con el barman sobre si la coctelería es una tapadera de empresas de bebidas raras para garantizar s...

Cinco cosas que no hay que hacer en un italiano

1. Exclamar ante las camisetas a rayas de los pizzeros y los cuadros de arlequines en las paredes procedentes de Taiwán, así como el resto de la cargante decoración: "¡Qué auténtico!". 2. Dirigirse al camarero con palabras sueltas en italiano sonrojante cuando toma la comanda: pronto, presto, piu espaguetinis, acqua, picantini, ciao, macarroni. Si es italiano, soportará avergonzado los escupitajos lingüísticos y si es de Bangladesh, sonreirá amable, intentando adivinar en qué idioma te expresas. 3. Aunque forme parte del epígrafe vinos, el lambrusco no lo es. Los científicos de las mejores universidades del mundo intentan establecer a qué familia líquida pertenece. 4. No pidas cuchara para enrollar los espaguetis. De hacerlo, serás recluido en el grupo de los que reclaman palillos con gomitas en un japonés. No, no es el equipo de los niños, sino el de los torpes. 5. Desconfiar de las botellas de aceite picante. Nunca adivinarás qué vida mora en su interior y ...

Cinco cosas que no hay que hacer en un japonés

1. Indignarte si es el precio es un saldo, hay rollitos de primavera, la cerveza es Tsingtao  y el atún de los sashimi lo sirven a medio descongelar. Es muy probable que se trate de un chino en reconversión, pero eso ya lo sabías porque, ¿conoces algún japonés muy barato? 2. Intentar mantener una conversación satisfactoria y fluida con el camarero o la camarera. Con excepciones, puede que lleve 20 años en el país y sonría con devoción, si bien el conocimiento de lo local es escaso. Gesticula y cabecea con vehemencia, aunque no des por seguro que te haya comprendido. 3. Si crees que puedes sacarle un ojo al comensal de tu derecha o autoherirte con los palillos es recomendable pedir cubiertos. Aunque a tu edad, héroe del bricolaje, sería hora de que supieses manejar esas extensiones. Los palillos con gomitas en la parte superior solo son aceptables para los menores de diez años. No intentes hurgarte los dientes con el instrumento de madera. Tampoco deberías hacerlo con el otro...

Cinco cosas que no hay que hacer en un tres estrellas

1. Desde la entrada hasta la mesa, dar la mano a cada uno de los camareros como si fueses Julio Iglesias o un ministro con un gorrito antigérmenes y patucos de plástico en una visita a una fábrica de mortadela. 2. Si te toca hacer el paripé de probar el vino, no es necesario que agites la copa con violencia, como si centrifugases el líquido. Los movimientos tienen que ser elegantes y armoniosos, sutiles. Renunciar a los gestos abruptos y efervescentes de Fernando Alonso con un mágnum de champán cuando subía al podio. Sí, aunque ya nadie lo recuerde, algunas veces Alonso subía al podio. 3. Hablar con familiaridad sobre el chef a los otros comensales como si fueseis viejos conocidos. "Ferran detesta esto, a Andoni le agrada trasnochar, Martín es un seguidor de la dieta ayurvédica". Es feo levantar la voz para haceros notar con frases quejosas del tipo: "Me extraña que Quique no haya venido a saludarme". 4. "Esto hay que sujetarlo de atrás hacia adelante...