El Jardín de Lutz // Finca Cortesín / Málaga // Septiembre del 2021
La vianda tiene los pies en ambos mundos, en el popular y en el acotado: lleva huevo –la perfecta sencillez– y lleva bogavante –el sobrevalorado distintivo de clase– y fue concebido en una gasolinera y forma parte de la carta del Jardín de Lutz, el restaurante que dirige Lutz Bösing en el hotel Finca Cortesín, en Casares (Málaga). En el ecosistema gastronómico español, Lutz Bösing es una rareza, un alemán de Aquisgrán moldeado en la Costa del Sol desde hace 30 años y cuya cocina bebe de lo centroeuropeo, de lo mediterráneo y de ese clasicismo que vuelve descorbatado. Experimentado en grandes establecimientos hoteleros como La Bobadilla (Loja) o el Hostal de La Gavina (S’Agaró) y ajeno a los escenarios y los cañones de luz, ejerce su profesión con reserva y un cierto auto exilio: “No solo es guisar sino también gestionar. Estrellas hay muchas, y fantasmas en la cabeza”. Se niega a cocinar para Instagram, “para las fotos bonitas”. A estas alturas, “a punto de los 60”, ya no se imagina c...