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Restaurante El Motel Empordà // Figueres

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El Motel Salvador Dalí, 170. Figueres  T: 97.250.05.62 Precio medio (sin vino): 45-50 € Menú de temporada: 48 € Donde la cocina catalana se hizo mayor Afrontar la crónica sobre un restaurante legendario es embarazoso porque no hay nada nuevo que aportar. Y esa es la gracia: de haber mutado de sustancia, el lugar ya no valdría la pena. En el 2021, El Motel llegará a los 60 años y reconforta y consuela la supervivencia. Sigue vivo: seguimos vivos. El 4 de junio de 1961, Josep Mercader abrió el Hotel Empordà en la carretera que llevaba a Francia con la indisimulada decisión de beneficiarse de la libertad que viajaba con motor. Por esa vía no solo entraban coches, sino también ideas. Mercader fue un visionario, fallecido de un infarto al regreso de Barcelona tras una revisión cardiológica, como cuenta Miquel Berga en el imprescindible 'Històries del Motel'. Jaume Subirós, su yerno, presencia aún imponente y sonrisa del que sabe y disimula, tuvo que hacerse cargo de improviso. El Mo...

La peligrosa belleza del erizo

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El primero o la primera que comió un erizo demostró su desesperación. Una bola repleta de púas difícilmente podía hacer atractivo el contenido o, al contrario, la mente especulativa sospechó que tanta protección solo podía preservar algo valioso. En otras posibilidades con cerrojo como las ostras, el exterior era más amable, aunque las conchas reprodujeran las rugosidades geológicas. La ostra parecía cargar con el tiempo. Ambas debían ser a los ojos de los primeros humanos parte de la roca y solo la atenta observación determinaba que aquellas inmovilidades a la defensiva tenían vida. El caracol también forma parte de la despensa inverosímil. ¿A quién se le ocurrió que una babosa estaba buena? Y las angulas y las trufas, los ojos ciegos de la tierra. Los caracoles y las angulas, además, están faltos de sabor y necesitan aliños que compensen. Siendo ambos seres que solo ofrecen textura, unos tienen prestigio y otros, desprecio. Soy más comedor de caracoles que de ang...

El año de la raspa // Una receta contada

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Es el más pobre de todos los platos pobres. ¿Existe algo más menesteroso que comer una espina? ¿Sería posible convertir el desecho en un bocado glorioso? En 1971, en el año de la raspa, Josep Mercader lo consiguió en el Motel Empordà, en Figueres, destino mítico durante décadas para gurmets motorizados. Cuando la cocina catalana moderna estaba por construir, Mercader aportó frescura y menta a guisos espesos. Y últimas noticias de Francia, que circulaban por la N-II. Cualquiera es capaz de lucirse con este aperitivo de subsistencia. La receta es tan fácil que hasta la podría hacer el gato. Espinas de anchoa sumergidas en leche durante dos minutos, espolvoreadas con harina y fritas, según las indicaciones del libro Històries del Motel . Como todo proceso original, admite cambio. Las de la imagen son de boquerón: la carne tuvo otro uso. En lugar del basurero, los restos ocuparon el centro de la mesa. Para romper el blanco de la marinada y darle intención, l...