El Modulor
Pie. Los vi bajar del autobús a las nueve de la mañana. Los dos hombres, la piel bruna, cruzaron la calle a paso de muletas. Los dos eran cojos y jóvenes. A ambos les faltaba un pie. Discordante. Eran gemelos en su invalidez. No era eso lo que me había llamado la atención, sino que tuvieran horario, y que fueran dos, y que se parecieran tanto. Casi cada jornada, un poco más tarde, los veía pedir en un semáforo a la salida de la población. Nunca a los dos a la vez en el mismo punto. Debían de repartirse el territorio y alternar el destino. Inquietaba la similitud, la armonía en lo inarmónico, la concordancia en lo discordante. Lisonjero. El cierre del Café Comercial, el más antiguo de Madrid, ha derramado más lágrimas intelectuales que el de la ferretería barcelonesa Vinçon. En los dos casos, los artículos lisonjeros han sido tan ineficaces como lo son las necrológicas: haber hablado bien del muerto antes. Flagelo. Algunos consideran que ese tipo de espaci...