Uno de los cocineros más reputados del mundo afronta su año más personal con el menú ‘Estados de ánimo’. “Por primera vez he buscado inspiración dentro de mí y no fuera”. Presenta el libro ‘3’ Bajo el sol fundente de Dénia, el restaurante de Quique Dacosta (Jarandilla de la Vega, 12 de enero de 1972) estallaba en blancos. Así había sido siempre, desde que se llamaba El Poblet y Quique Dacosta Vadillo entró con 16 años en busca de un oficio y a lo mejor también de afectos. Quique es un invento: de sí mismo. Podría haber sido esto, podría haber sido lo otro. Lo que nadie –nadie– habría dicho es que sería un chef con reputación internacional, entre los mejores de la disciplina. Adolescente, fue a visitar a su madre –Ana María– a Dénia y se quedó. Dejó atrás un hatillo de sentimientos: al padre, Paco; a los abuelos –que fueron como padres, Mari y Quique–, y esa infancia que olía a pimentón ahumado. La virtud mayor del chef es la voluntad. Quique hace pesas co...