El Modulor












Pie. Los vi bajar del autobús a las nueve de la mañana. Los dos hombres, la piel bruna, cruzaron la calle a paso de muletas. Los dos eran cojos y jóvenes. A ambos les faltaba un pie. 


Discordante. Eran gemelos en su invalidez. No era eso lo que me había llamado la atención, sino que tuvieran horario, y que fueran dos, y que se parecieran tanto. Casi cada jornada, un poco más tarde, los veía pedir en un semáforo a la salida de la población. Nunca a los dos a la vez en el mismo punto. Debían de repartirse el territorio y alternar el destino. Inquietaba la similitud, la armonía en lo inarmónico, la concordancia en lo discordante.



Lisonjero. El cierre del Café Comercial, el más antiguo de Madrid, ha derramado más lágrimas intelectuales que el de la ferretería barcelonesa Vinçon. En los dos casos, los artículos lisonjeros han sido tan ineficaces como lo son las necrológicas: haber hablado bien del muerto antes.


Flagelo. Algunos consideran que ese tipo de espacios son el alma o el corazón de las ciudades, y su caja registradora, de modo que el flagelo es obligatorio. ¿Por qué en esos ejercicios culpables los articulistas excluyen a los propietarios? Ellos son los perjudicados o los beneficiarios máximos, según los casos. Al menos se lucraron durante las décadas y décadas en las que sus establecimientos ocuparon plazas céntricas y señaladas. Quienes alquilan o venden los inmuebles a las multinacionales que homogeinizan y banalizan el rostro de las ciudades son esas mismas personas o familias que alguna vez las hicieron diferentes.


Hilo. Visito la exposición Assaig sobre la fatiga en el centro de arte Fabra i Coats. La antigua fábrica textil de Sant Andreu sigue hilando, ahora, retales de cultura. Una pieza me atrae: la firma mi hermano Xavier y se titula Construir el mueble moderno. Antimodulor#2. La obra es dos: un panel con objetos colgado de la pared y nueve sillas de madera con varias medidas.


Modulor. El protagonista invisible del trabajo es el Modulor, el ser de proporciones ideales que diseñó Le Corbusier en busca del equilibrio entre humanos, muebles y edificios. El Modulor original medía 1,75 metros, aunque luego creció hasta los 1,83. La mirada de Le Corbusier ensalzaba una anatomía de laboratorio. Las sillas que ha fabricado Xavier tienen diferentes alturas. La única que ha sido escamoteada es la que correspondería al Modulor. Denuncia ese cálculo eurocéntrico y sexista. Un mundo ideal para blancos europeos bien alimentados.


India. Le Corbusier, sigue Xavier en su web, dibujó la ciudad india de Chandigarh con los números del Modulor. Escribe: “La altura media del hombre indio es de 1,61 m y de la mujer, 1,52 m”. He leído textos sobre ese lugar y siempre ha prevalecido la mirada del reportaje de viajes colorista y superficial.


Medir. ¿Cuánto medía Le Corbusier? ¿Él mismo habría sido apto para sus diseños?




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