Bodega Torres // Pacs del Penedès / Marzo del 2022






















Me interesa la aventura del rescate y entiendo la misión como un Jurassic Park de la viticultura, aunque sin velociraptores que te arranquen la cabeza, y así se lo digo a Miquel Torres Maczassek, director general de Familia Torres, hacia la mitad de la comida en el restaurante El Celleret, dentro de su bodega en Pacs del Penedès, con los corchos delatores sobre el mantel.

Pienso en el ámbar con el mosquito que encierra el ADN del dinosaurio, y en estas botella como un mensajero del más allá.

Las botellas, como los relojes, almacenan el tiempo, aunque la que contiene la forcada, o la pirene 2019, es una resurrección. No habita un espectro, un fantasma, un espíritu, sino el ser vivo.

La etiqueta sacrifica la estética por la información, o es la información la que le da la estética. Variedad recuperada nº 23. El nombre de la uva: forcada. La añada: 2017. Y otros datos que hablan de lugar y de suelo. Se diría que es un rótulo provisional y de trabajo y, sin embargo, es el definitivo, y he ahí la valentía y, por qué no, la seguridad de quienes están detrás del salvamento.




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