Desnudos y exhibicionistas: unas palabras sobre el 'food porn'
Para desnudarse no hay que quitarse la ropa. La intimidad ha sido violada por cada uno de nosotros. Hemos renunciado a lo privado: somos exhibicionistas con gabardina ante las puertas del mundo. Las redes sociales –en las que reina la gastronomía con plumas de pavo real– nos han penetrado hasta el tuétano. El primer impulso es pensar que somos activos –obsesivos– en busca de la gratificación inmediata. Colgamos una receta o la foto del plato de un restaurante a la espera de la reacción instantánea de los seguidores. Chuchos con la lengua fuera reclamando el premio. ¿Dónde está mi galletita? Si las adhesiones – me gusta , retuits, likes —no llegan, ¿qué hay que pensar? ¿Somos impopulares? ¿No atinamos con los gustos? En el futuro se adivinan sesiones de terapia para desamparados. Las redes son tam-tam de solitarios. Saciados de que nos rasquen la cabeza, de las alabanzas, con el yo masajeado y obeso, saquemos provecho de las millones de aport...
No logro identificar si son cebollitas o patata lo que acompaña a la molleja: la del fondo me parece cebolla, la otra patata.
ResponderEliminar¿Alguna idea sobre la composición de la salsa o jugo? Me ha parecido un plato más que apetecible, que trataré de reproducir en casa.
Patatitas, cebollitas, alcaparras, mantequilla negra.Sen-sa-cio-na-les.
ResponderEliminarAdquiridas las mollejas, a por Echiré. Otra pregunta, Pau. ¿Recuerdas qué hierbas hay encima de la molleja? ¿Tomillo, perejil?
ResponderEliminarPedro: no lo recuerdo. Buscaré a Ventura y se lo preguntaré. Acabo de hacer un lenguado a la mantequilla y he sustituido las alcaparras por aceitunas de nuestro olivo. Sí, es un olivo solitario.
ResponderEliminarMe pongo ahora con ellas. Llevan sumergidas en leche, con algo de sal, toda la noche. Para la mantequilla negra probaré con la recomendación de Modernist Cuisine --a su vez procedente de IdeasInFood--, que agrega un 30% de leche en polvo en el proceso de tostado.
ResponderEliminarAle jacta est, o casi.
Albert me dice que es perejil. Y cuando las mollejas y las patatitas están bien glaseadas añade un poquito de vinagre.
ResponderEliminarPues muchas gracias a los dos, Pau. Apunto lo del vinagre para la próxima, lo del perejil lo clavé.
ResponderEliminarHe ido dos veces la semana pasada. Concretamente el pasado miércoles y el pasado sábado noche. Se está muy a gusto. Es un lugar absolutamente recomendable. Hacía falta un restaurante de éste nivel para los que nos gusta la gastronomía y vivimos en Sant Cugat. El jamón, Maldonado, una delicia; el mero con aguacate, la navajas con chop suey, guisantes con cansalada de Maldonado, las croquetas de pollo con un toque de curry,la tortilla de llangueta y un largo etcétera que merecen muy mucho la pena. El personal se esmeran en atención (muy importante). Sólo dos sugerencias, la primera es que la ventresca de atún con packchoy y cebolleta, ninguna de las dos veces tenían ventresca y los sustituyeron por atún (muy bueno por cierto). La segunda sugerencia es que Wall 57 es un lugar perfecto para tomarte una copa después de cenar, pero la oferta de ginebras debería ser de mayor nivel al que tienen, aunque preparan muy bien los GinTonics.
ResponderEliminarEn resumen, un restaurante que estaba esperando desde hace mucho tiempo en éste emplazamiento.