Desnudos y exhibicionistas: unas palabras sobre el 'food porn'
Para desnudarse no hay que quitarse la ropa. La intimidad ha sido violada por cada uno de nosotros. Hemos renunciado a lo privado: somos exhibicionistas con gabardina ante las puertas del mundo. Las redes sociales –en las que reina la gastronomía con plumas de pavo real– nos han penetrado hasta el tuétano. El primer impulso es pensar que somos activos –obsesivos– en busca de la gratificación inmediata. Colgamos una receta o la foto del plato de un restaurante a la espera de la reacción instantánea de los seguidores. Chuchos con la lengua fuera reclamando el premio. ¿Dónde está mi galletita? Si las adhesiones – me gusta , retuits, likes —no llegan, ¿qué hay que pensar? ¿Somos impopulares? ¿No atinamos con los gustos? En el futuro se adivinan sesiones de terapia para desamparados. Las redes son tam-tam de solitarios. Saciados de que nos rasquen la cabeza, de las alabanzas, con el yo masajeado y obeso, saquemos provecho de las millones de aport...
Pau, bona nit, divendres!!!
ResponderEliminarEl meu amic, Sebastián Damunt ha fet una entrada del teu llibre en els seu blog:http://librosdecocinaygastronomia.blogspot.com/
i enllaça amb altre llibre teu que no te la pots perdre!!
bon soir,
Sebastián fa una feina extraordinària, minuciosa i elegant. Un plaer!
ResponderEliminar