Cara a cara: el 'delivery' de El Goxo y Compartir & Disfrutar













Son dos de los servicios de comida a domicilio con más peso, y apetencia: Compartir & Disfrutar (Barcelona) y El Goxo (Madrid y Barcelona).

¿En común? Que sus factótums dirigen algunos de los mejores restaurantes del universo, cinturón de Orion incluido (la ironía para intentar explicar un lugar común).

Que tienen más estrellas que el general Patton.

Que el reparto comienza el miércoles (¡fiesta!) y termina el domingo: Glovo en ambos casos; Macarfi solo en Compartir & Disfrutar, que también presenta la opción de comida-para-llevar.

Que se trata de negocios, en principio, con fecha de caducidad: Goxo amplía planes y también cubrirá diciembre (y puede que más) y Compartir & Disfrutar terminará el 13 del mismo mes.

En el lado de El Goxo: David Muñoz, alias Dabiz.

En el lado de Compartir & Disfrutar: Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, alias Oriol, Eduard y Mateu.

Es alta cocina y no es alta cocina, es gente de la alta cocina haciendo otra cosa que se parece mucho a la alta cocina en envase de cartón.

En Madrid, Diverxo vuelve a estar abierto y en Barcelona, Disfrutar regresará en enero. Oriol Castro explica el porqué de la tardanza: “No podemos servir por la noche, el aforo es del 30% y en dos semanas teníamos previsto dar vacaciones al equipo. Así no podemos arrancar”.

La comida-a-domicilio/para-llevar dirá adiós, pero las cajas con 'snacks' (49 €) y con cócteles (39 €), más una nueva de 'petit fours', podrán competir con los polvorones y la botella de anís (raca-raca-raca) en la mesa de Navidad, y más allá.






























¿De qué va Compartir & Disfrutar?

A domicilio es posible trasladar una (discreta) aproximación a un restaurante, pero de ninguna manera las (extraordinarias) vivencias. Para ahorrarse desilusiones han elegido platos de Compartir, los han resintonizado y los elaboran las mismas manos ligeras que las viandas extremas de Disfrutar (en la oferta, aunque creo que es lo que menos encaja, el fabuloso pan chino con caviar, a 29 €).

Entre los imprescindibles, el huevo a la carbonara con setas y trufas (9,50 €), con una crema de parmesano con la que querrías hacerte una mascarilla; las navajas gallegas con vinagreta japonesa, huevas de salmón y algas, de las que suprimiría los brotes de soja (15,50 €); medio bogavante con 'pak choi', setas, puré de mango y jugo de pollo anisado, un mar y montaña o Josep Pla de viaje asiático (29 €); y paletilla de cordero con salmorejo, con ensalada de cogollos, patatas y tortilla mexicana para armar el taco (para dos: 47,50 €).

De postre, 'coulant' de avellanas, desparrame de voluptuosidad.
























¿De qué va El Goxo?

Dabiz lo puso es marcha durante el confinamiento y empaqueta el descaro que lo identifica. Cocina mutante, como escribí en un lejano artículo del 2008, adaptada al traslado (qué cosas: platos viajeros que viajan en moto o bici).

No hay que perderse el gazpacho de tomates verdes y jalapeños (22 €), que es lo más cerca de una fiesta que he estado en el 2020; los fideos con mejillones, café (este tío está loco) y piparras (22 €); la lasaña Mumbai con bechamel de coco y cardamomo (rebajaría la especia) y carne madurada de vaca rubia (25 €): atención adictos, es peligrosa, y deberían decirlo en la caja; y la costilla ahumada y cubierta con salsa barbacoa de tamarindo para comer con tacos: la salvaje ternura.

De postre, la tarta de queso (19,50 €) de Cristina Pedroche: la bomba. Ese tembloroso interior.









Los cócteles y aperitivos de Disfrutar













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