Ciudad Nueva Economía // #CuentoTallaS
Páramo. La promoción inmobiliaria era un fracaso mayúsculo. Durante años y años, la inversión en márketing había sido millonaria para convencer a los compradores de que la tarta levantada en la nada, delante de un mar del color del humo, era un paraíso en el que vivir, invertir y endeudarse. Estaba bien comunicado, eso era cierto, al lado de una vía principal. Y ahí terminaban las ventajas. El entorno era un páramo, el mar era feo, los edificios eran monstruosos. Una tras otra, las compañías que se simultanearon para terminar las distintas fases se habían arruinado. La última jamás fue acabada y quedaron, para la posteridad y el herrumbre, las costillas al aire de varios bloques. Los anuncios en todos los diarios y en todas las revistas y en todas las teles y en todas las radios resultaron poco convincentes y los hipotéticos compradores jamás pasaron del piso de promoción. Una vez allí, tras respirar el polvo del desierto y afligirse por las plantas que intentaban verdear e...