Verduras Power // Rodrigo de la Calle y Ángel León



Rodrigo de la Calle.


Kokotxa y capuchina (Ángel León).


Royal de erizos (Ángel León).


Coliflor y caviar (Rodrigo de la Calle).


Ostra en adobo (Ángel León).


Nabo escabechado (Rodrigo de la Calle).

Esencia de remolacha (Rodrigo de la Calle).

Hígados (Ángel León).


Quinoto de cúrcuma (Rodrigo de la Calle).


Rodaballo y colágeno de raya (Ángel León).

Aceitunas y zanahoria (Rodrigo de la Calle).






"A todos nos gustan las verduras, pero no lo sabemos».

La vegafilia.

La frase la dijo Rodrigo de la Calle la madrugada de ayer en el BistrEau del Hotel Mandarin después del estimulante a cuatro manos con Ángel León, hermanados los vegetales del mar y de la tierra.

Son cocineros extremos, y cómplices: han desarrollado un lenguaje propio, algo más difícil de encontrar que una pechuga de dodo, ave extinta.

La selección de hígados de pescados de Ángel y el quinoto –risotto de quinoa– de Rodrigo son dos platos que permanecerán en la memoria.

Aún estamos a tiempo de la revolución verde.

¿Qué estoy diciendo?
Que la germinación de restaurantes vegetarianos, flexiterianos y otras hierbas está lejos de dar a la clorofila la sabrosura que  merece.

Esto no va de la lechuga como obligación, sino de la lechuga como placer. En Barcelona, el 4 amb 5 de Toni Romero hará compañía al Céleri de Xavier Pellicer. Verdura Power.

En Collado Mediano (Madrid), Rodrigo, cuyo hallazgos registra bajo el nombre de gastrobotánica, dirige El Invernadero, donde solo da de comer a 12 personas.

La esencia de remolacha con trufa no te cambia la vida, pero te conecta a la tierra.









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