Desnudos y exhibicionistas: unas palabras sobre el 'food porn'
Para desnudarse no hay que quitarse la ropa. La intimidad ha sido violada por cada uno de nosotros. Hemos renunciado a lo privado: somos exhibicionistas con gabardina ante las puertas del mundo. Las redes sociales –en las que reina la gastronomía con plumas de pavo real– nos han penetrado hasta el tuétano. El primer impulso es pensar que somos activos –obsesivos– en busca de la gratificación inmediata. Colgamos una receta o la foto del plato de un restaurante a la espera de la reacción instantánea de los seguidores. Chuchos con la lengua fuera reclamando el premio. ¿Dónde está mi galletita? Si las adhesiones – me gusta , retuits, likes —no llegan, ¿qué hay que pensar? ¿Somos impopulares? ¿No atinamos con los gustos? En el futuro se adivinan sesiones de terapia para desamparados. Las redes son tam-tam de solitarios. Saciados de que nos rasquen la cabeza, de las alabanzas, con el yo masajeado y obeso, saquemos provecho de las millones de aport...
Nos sobran "chorizos" porque hay mucho "cerdo"="cochín", como diuen allá por el altoel pirineo.
ResponderEliminarHombre, desde luego el diseño del envase no es de premio, pero marketinianamente hablando no están tan lejos de acertar, o casi.
ResponderEliminarLos italianos, por poner un suponer, venden más aceite que nosotros porque le ponen su bandera y sus colores a todos sus preciosos envases. Mientras, nosotros seguimos pensando que en el Wallmart de Detroit tienen que saber que Rías Baixas, (mal conocida en nuestro país como Albariño), es una D.O. española de vino blanco estupendo....
Y por cierto, me encanta tu blog y te he puesto en la lista de blogs que sigo en el mío!!
¡Gracias por tus atenciones! Impresiona ver en Croacia un paquete mixto de salchichón y chorizo amenizado con una bailarina de flamenco.
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