Desnudos y exhibicionistas: unas palabras sobre el 'food porn'
Para desnudarse no hay que quitarse la ropa. La intimidad ha sido violada por cada uno de nosotros. Hemos renunciado a lo privado: somos exhibicionistas con gabardina ante las puertas del mundo. Las redes sociales –en las que reina la gastronomía con plumas de pavo real– nos han penetrado hasta el tuétano. El primer impulso es pensar que somos activos –obsesivos– en busca de la gratificación inmediata. Colgamos una receta o la foto del plato de un restaurante a la espera de la reacción instantánea de los seguidores. Chuchos con la lengua fuera reclamando el premio. ¿Dónde está mi galletita? Si las adhesiones – me gusta , retuits, likes —no llegan, ¿qué hay que pensar? ¿Somos impopulares? ¿No atinamos con los gustos? En el futuro se adivinan sesiones de terapia para desamparados. Las redes son tam-tam de solitarios. Saciados de que nos rasquen la cabeza, de las alabanzas, con el yo masajeado y obeso, saquemos provecho de las millones de aport...
Pel que vaig veure al seu programa de TV, es mereixeria una tertulía interessant. Em guardo la meva opinió, perque vull sentir la teva primer...No es falta de criteri, si no que no l'he probat.
ResponderEliminarSi cliques a sobre de David Muñoz a 'etiquetas' trobaràs més referències.
ResponderEliminarTambé surt al llibre 'Los Once'.
em costa molt, vaig veure el seu programa i crec que no li va fer massa favor... però si ho dius tu....i vaig de cap.
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