El porrón // Gurmetizados








Durante décadas, el porrón ha sido un ornamento de cristal que embalsaba un polvo de alta graduación.


Relegado a algunas caricaturescas masías especializadas en 'alliolis' perforadores de tráqueas, sus compañeros eran el botijo, la azada, el azulejo decorado y el plato conmemorativo.

Regresa el bicorne con empuje, reivindicado por Can Boneta, Dos Pebrots o el Porrón Molón.

Como inesperado uso, el de decantador agropecuario. Dentro de poco veremos a los sumilleres escanciar un vino de 200 euros en un porrón y, extasiados, lo alzaremos para deleitarnos con el chorrito.






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