Razias de verano en Barcelona (2): carpacho, pato, conservas, hamburguesa, Pantera Rosa, paella
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El menú de mediodía de Nass (Judici, 5), en esa Barceloneta naufragada por los turistas, cumple. Por 12 euros puedes tomar un carpacho de vacuno (escriben buey y no es cierto) con rúcula y parmesano y un buen arroz caldoso, que en agosto es como meterse en una sauna. A esos precios, te preguntas cómo se lo monta Rachid: un mago con manos naranjas. A mejorar, la distancia entre mesas: sabrás que es sentirse acordeón. |

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Una visita contrariada a Pijama. Barcelona es Croquelona, Ensaladillona y, por supuesto, Hamburguelona. Un poco cansado del picadillo, que es molón y hipster y todo ese rollo gafapastil. La pareja propietaria de este corte y confección hamburguesero trabajó en La Royale y ha decidio seguir con la masa a precios más bajos. Pagamos 54,20 euros por tres burgers, un tiradito de atún (bueno; cuatro tiritas de pescado, tal como se aprecia en la imagen), unos tacos de morcilla (repitieron la guarnición de yuca) y una coca de sardinas (buena-buena), agua, cervezas y cafés, sin postres. ¿Dónde está mi queja? En la cocción. Pedimos dos al punto y una hecha (un comensal aprensivo, snif). ¿El resultado? Tres zapatos. No sé si la carne era buena porque el maltrato cárnico impidió el disfrute. La lechuga de la mía (foto) tampoco era de premio. Jóvenes y nuevos empresarios, hay que apoyar el esfuerzo, también el esfuerzo de los comensales por ir. |
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Regreso a la infancia con la Pantera Rosa. Dos unidades, un euro. Era mi pastelito preferido. No lo había vuelto a comer y dudo que lo haga de nuevo. Durante días corrió por mis venas colesterol rosa. |
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