Restaurante Kak Koy // Barcelona
Kak Koy
Ripoll, 16. Barcelona.
T: 93.302.84.14.
Precio medio (sin vino): 30-40 €.
Hideki a la brasa
Si Albert Adrià ha
colonizado con su empresa El Barri –atención a la similitud fonética con El
Bulli– el Paral.lel y alrededores, Hideki Matsuhisa hace lo propio con Via
Laietana: al Shunka –ahora lo asesora; lo abrió con Sam en el 2001– y Koy Shunka
(2008) suma Kak Koy, que traducido a la brava quiere decir qué chulo o qué guay.
Como el Koy Shunka, el top del grupo,
el Kak Koy ha sido diseñado por el arquitecto Pere Cortacans, también jefe de
prensa de Hideki e inesperado experto en sake.
El Kak Koy ocupa el lugar del
Nostromo, así como el Koy Shunka el de La Odisea, que fueron importantes en una
Barcelona ya inexistente. Pepe Carvalho fue cliente de ambos. Para febrero, Pere
ha dibujado un cuarto establecimiento, en la calle Tallers, otro Shunka. Hideki
crece, aunque sin llegar a Godzilla.
La especialidad de Kak
Koy es la parrilla (el primer sumiyaki
de Barcelona fue Carlota Akaneya), construida por Josper y al frente de la cual
está Jaume del Río, de Terres del Ebre, probablemente el paisaje más japonés de
Catalunya.
El itamae Makoto,
trasladado del Koy Shunka, es el responsable de los cortes precisos del
espectacular sashimi de calamar y del chirashi sushi de anguila, pequeño lujo
para tres bocados.
Hideki quiere que esto
sea un bar (el bar guay o chulo como tendencia: todos los chefs lo
reivindican) y por eso la cocina ocupa el comedor, o al revés: “Queremos estar
más cerca de los clientes”.
Dos barras que permiten a los comensales compartir
el espacio con los cocineros, desdoblados en camareros. Los taburetes son el
ancla con el pasado: pertenecieron al Nostromo.
“Habrá algún plato del Shunka y
técnicas del Koy. Creo en el futuro. Y en formar gente. Este y el siguiente son
establecimientos para la gente que trabaja conmigo”, reflexiona Hideki.
Pere me sirve dos
sakes de la forma tradicional: desbordando el vaso. Prefiero el Dewa Sansan, un junmai ginjo, “perfecto imperfecto” en palabras del arquitecto.
La botella de
Agua Recién Hecha (del grifo, filtrada) habla de ser menos malgastadores
La anchoa con tofu es
excelente, así como las dos ostras (buena a la brasa, mejor la que lleva
ponzu).
Bien el pulpo con pepino, al secreto ibérico con ensalada le-falta-algo,
consistente la brocheta de pollo con piel crujiente (“la base es una salsa madre
que vamos alimentado desde hace diez años”, desvela el chef; guau, salsa con
añada), de vicio las gambas y magistrales las espardenyes con uvas y grasa de wagyu.
Salen demasiado hechas las
navajas (las abren y las pasan por el carbón: mejor directamente) y la costilla
de wagyu es para mugir de gusto.
Hideki es uno de los
grandes de la cocina barcelonesa: trasciende el papel de chef para convertirse
en animador, alguien imprescindible en la escena.
Sus nigiris están a la altura
de los mejores. Pero esa es otra historia, la del Koy Shunka. Hoy toca Hideki a
la brasa.
Atención: a las
reservas (de momento no admiten)***..
Recomendable para: los que se inician en la
brasa japonesa.
Que huyan: los que no quieren comer en una
cocina.
***Al parecer, han rectificado en ese punto.
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