El luto del calcetín negro








LLAVERO. En el llavero, la llave electrónica del coche mira con superioridad al llavín del buzón.


VALERIANA. Mi relación con James Bond es ambivalente: he visto todas las reencarnaciones y me aburren más que un Martini de valeriana. Daniel Craig tiene menos registros faciales que la corteza de un alcornoque. De Spectre me han sorprendido los trajes. ¿Acaso no eran a medida, cosidos por los sastres de Savile Row? Lo constreñían tanto que lo hacían culón. Corto de perneras y más prieto que un tripudo con camiseta imperio.


QUESO. La raqueta de pádel siente gran simpatía por el queso emmental.


RELATO. Si los tertulianos entregaran un euro cada vez que pronuncian la palabra relato, las radios cerrarían el año con superávit. El otro día casi sufro una hemorragia cerebral al escuchar a tres tertulianos ir pasándose el relato como si fuera un canuto.


TEJER. La lámpara de araña teje hilos de luz.


TUPÉ. En lo musical por fin somos libres y juzgamos la música por lo que es y no por la estética de cantantes e instrumentistas. El calentamiento global comenzó en los años 80 con las lacas con las que aquellos artistas de los cardados se pulverizaban las melenas y los tupés arborescentes. Las hombreras eran una industria. Los colores oro y plata, la opción inevitable. Shazam es un conciliador con el pasado. Te suena la canción, te gusta, pulsas la app y descubres que es It’s muy life, de Talk Talk, o Take on me, de A-ha, y recuerdas lo que pensabas de aquellos guapitos de flojas mejillas. Los prejuicios han desaparecido. Ya son todos calvos. Dejaron de ser una amenaza. La canción te rejuvenece, o te envejece.


MUÑECA. La aspiración del reloj de pared es someterse a un lifting para ser reloj de muñeca.


COMUNAL. El antiguo Orotava de Barcelona, cuya especialidad eran los pescados macerados cubiertos con una capa de caviar iraní, es ahora el restaurante 2254: sus mochis de patata con trufa y crema de ceps son para celebrar. El centro del comedor lo ocupa una mesa comunal de 12 metros. Esta repleta ¡de coreanos! No se trata de un autobús, sino de gente que no se conoce entre sí y que se fía de ciertas páginas de Facebook. Nuncio Cona, el dueño y cocinero, no sabe por qué 40 asiáticos comen en su restaurante, abarrotando la gran mesa. Le pasa algunos días. A las 13.30 horas hay una cola, silenciosa y disciplinada.


CALCETÍN. El calcetín negro está de luto por la desaparición de su pareja.


ENTOMÓLOGO. Por deformación profesional, los cazadores de mariposas prefieren las pajaritas a las corbatas.


CAFÉ. En una convención de singles, el café suspira por ser café con leche.


LIAR. El papel de liar siempre busca problemas.



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