Un canalla ronda la C-58







CUCHARA. El mejillón incorpora cuchara.


ALQUITRÁN. La OMS alerta de que el consumo de bebidas muy calientes “probablemente” cause cáncer. El café, por ejemplo, no en cuanto café, sino en cuanto ardiente alquitrán o pez. La OMS hace lo que tiene que hacer: investigar y advertir. Y los ciudadanos hacemos lo que tenemos que hacer: comprender e intentar alejar la histeria de lo cotidiano. Mi opinión es que hay que dejar enfriar el café –denso, corto, sin azúcar– para gozarlo y embriagarse con su complejidad. Tomarlo a muchos grados de temperatura es tragarse una piedra volcánica. Y convertir el esófago en una fumarola.


FARO. La linterna es un faro de mano.


GASOLINERA. Cuidado, conductoras y conductores. Sucedió el otro día en una gasolinera de la C-58 a la altura del horripilante e inútil carril VAO, una estafa de las infraestructuras, entre Barcelona y Cerdanyola. Una mujer repostó gasolina y, al salir de pagar en el edificio administrativo, vio a un hombre agachado ante una rueda de su vehículo familiar. Al percibir la presencia, el hombre se apartó dirigiéndose hacia un vehículo cochambroso. La mujer pensó que le había robado el guardabarros. No fue así. El guardabarros continuaba firme.


BOZAL. La pinza de tender la ropa merece bozal por agresiva.


ARCÉN. Sin dar más importancia, subió al coche y desembocó en la autopista. A menos de 100 metros, el coche cabeceó. Algo rodaba mal. Se detuvo en el arcén, mientras cientos de transportes zumbaban al lado como avispas enfadadas. La rueda estaba pinchada. La rueda frente a la cual se había agachado el tipejo. Ella lo comprendió enseguida. El hombre había provocado el reventón para proceder del siguiente modo: se presentaba, ya en la carretera, como salvador y buen samaritano y aprovechaba la confusión y el azoramiento de la accidentada para fingir ayuda y desvalijarla. O algo peor. El criminal podría haber causado un siniestro en la autopista tras herir el cuerpo del neumático.


BOSTEZO. Los móviles funcionan como los bostezos. Al ver a alguien abrir la boca te sientes obligado a imitarlo. Es una reacción de espejo. Lo mismo ocurre con el móvil: cuando alguien de la mesa coge el suyo, los demás reaccionan de forma automática para alcanzar los propios.


CRIMINAL. Por fortuna para la mujer, el hombre no se presentó porque ella lo había descubierto durante la malévola acción. Fue entonces cuando, probablemente, el individuo la descartó como víctima.


NAVAJAZO. Sin dejar de pensar en lo que podría haber sucedido, y alerta por si el tipejo se acercaba, lo que siguió fue práctico: llamó a la aseguradora, que envió grúa y taxi. En el taller confirmaron el navajazo o apuñalamiento del neumático: un desgarrón de diez centímetros. Pagó la reparación aliviada porque solo había sido un susto. Cuidado, conductoras y conductores. Alerta, Mossos d’Esquadra. Un canalla ronda la C-58.






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